Para el comienzo del viaje

jueves, 21 de julio de 2011

Día 12 (20 de julio, Kathmandu)

Nos pegamos el madrugón del viaje. A las 5 de la mañana estamos desayunando en el maravilloso buffet del hotel.  Los camareros están bastante más dormidos que nosotros y, si ya de por si no es que sean muy cariñosos, imagináos cómo de amables tienen que ser recien levantados. Pedimos mermelada para las tostadas y uno nos dice que no.

En fin, un desayuno bastante malo y pitando a hacer las maletas, no vaya a ser que perdamos el vuelo después de tantas vueltas.

Tenemos al taxi esperando fuera para llevarnos al aeropuerto, que esta a unos 2 kilómetros. Facturamos las maletas y cogemos el avión sin ningún problema (esta vez sí). El avión va casi vacío. Parece ser que va a haber pocos turistas en Nepal.

Llegamos y lo primero que hacemos es el visado. Una foto, una hoja con datos y 25$: ya estamos en Nepal (chúpate esa Zuru).

Lo absurdo llega ahora: vamos a coger las maletas y para ello tenemos que pasar primero por un detector de metales (pero si acabamos de bajar del avión habiendo pasado ya otro?). Total que pita pero da igual. Cogemos las maletas y tenemos que pasar otro detector de metales. Como para ir armado.

Antes de salir del aeropuerto nos atacan varias agencias "oficiales". No es el agobio de India, así que decidimos pararnos y echar un vistazo. Como siempre, salimos con hotel y translado al mismo, pero pagando en el check out, no en el mismo aeropuerto, que era lo aue ellos querían. Venimos de la India, ya no nos pillaís. Total, que nos querían cobrar 20$ y acabamos pagando menos (unos 16).

De camino al hotel, nos damos cuenta al instante de que, como bien nos habían dicho, esto es muy diferente a la India, a pesar de compartir frontera: está menos poblado, la gente conduce más pausadamente y es más acogedora, aunque la ciudad está totalmente contaminada. Y no es por la cantidad de coches que circulan, sino por la calidad de los mismos, que echan un humo negro que asusta.

Llegamos al hotel y tiene buena pinta. Tranquilo, limpio e, importante, ¡con wifi! Parece mentira que Nepal esté bastante más desarrollado que la India en este sentido.

Nos damos un descanso y salimos a dar una vuelta, para un primer contacto con el país. El hotel se encuentra en el barrio de Thamel, una especie de centro turístico, lleno de tiendas (sobre todo con material de montaña escandalósamente barato) y restaurantes acogedores. Hacemos alguna compra (entre ellas tus cagados, Agirre) y nos damos cuenta de que la gente no es tan insistente como en la India. El regateo se lo toman con más cachondeo y no insisten tanto: si no quieres, no pasa nada.






Por la tarde callejeamos un poco y volvemos al hotel a descansar, que estamos agotados. Hace mucho que no conocemos la hora de las 5.30 de la mañana y el madrugón pasa factura.

Facebookeamos y charlamos un rato hasta que nos entra el hambre. Decidimos ir a un italiano que está a unos 15 minutos y, a pesar de ser las 7.30 de la tarde, la calle da miedo: no hay luces y la gente es, digamos, algo dudosa. Al no encontrar el restaurante, decidimos volver cuanto antes y cenar cerca del hotel. Buena decisión, ya que hay uno con una terraza donde tocan música en directo. Un poco de pasta y al hotel, que nuestro cuerpo no da para más. Además, mañana toca madrugar otra vez, que tenemos un precioso viaje de 8 horas a Phokara a las 7.00am. Pero mañana será otro día.

Definitivamente, en Nepal se está mejor.

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